AVARICIA La avaricia, es una preocupación antigua de la humanidad. Los griegos poseen un cuento de Atalanta, mujer joven que desafió a sus pretendientes a una competencia. Si ella perdía, ella se casaría. Si ellos fallaban, ella les mataría. Hipómanes fue mas listo y fue colocando tres manzanas de oro a lo largo del camino. Ella se detuvo y las admiró, y después las tomó para sí. Mientras que ella se detenía brevemente por la tercera manzana dorada, Hipómanes la tomó en sus brazos. La carrera fue perdida no solamente por su deseo de tener el oro, era también en última instancia su vida con la unión que demostró ser un desastre para ambos. La avaricia, el amor al oro y todo lo que brilla, el deseo de la abundancia, un amor excesivo a las cosas, es una preocupación antigua de la humanidad. Los Griegos valoraron la proporcionalidad, qué Aristóteles la llamó "el medida dorada." La avaricia no conoce ningún límite. Lucha por poseer más cosas, más abundancia, más poder. Los griegos condenaron la avaricia porque esta distorsiona nuestra humanidad. En las escrituras, Jesús dice al hombre rico que la manera de ser salvado es vender todo lo que él posee y que se lo de a los pobres. Jesús enseña que "el amor del dinero es la raíz de todo el mal... usted no puede servir dos amos, Dios o Mammon." Jesús no condena la abundancia- tiene amigos ricos-pero él condena la avaricia, el amor excesivo al dinero y la abundancia de las cosas. Los padres de la Iglesia primitiva condenaron la opulencia, demandando que toda clase de actividad para ganar dinero era avariciosa, maldiciendo los negocios como desviación del alma de las preocupaciones espirituales. En el año 600 DC, San Gregorio señalo una lista de la que vino a ser llamada los siete Pecados Capitales-cólera, envidia, lujuria, glotonería, orgullo, pereza junto con avaricia. La avaricia es una preocupación antigua de la humanidad. ¿Debe ser nuestra preocupación? El ex-secretario del Tesoro de los Estados Unidos, William Simon piensa que no, afirmando que “la avaricia no es una palabra peyorativa." Guillermo Safire llama a la avaricia "una virtud... el mejor motor para el mejoramiento" para nosotros. Solamente el avaro puede ayudar al necesitado. Solamente nuestro sistema capitalista que anima a todos a que se preocupen por ellos mismos "nos enriquece sin el empobrecimiento de nuestro vecino." Pero incluso Safire dice "reconozco que puede haber demasiado de una buena cosa." Aferrarse demasiado a querer tener más y más no es una buena cosa, aun en la mente del conservador económico. El teólogo Walter Wink piensa que ya hay demasiado acaparamiento. "nuestro sistema social entero, se ha convertido en una “economía”; ninguna sociedad anterior se habría caracterizado así. El Lucro es el bien social más alto. El consumismo se ha convertido en el único modo universal disponible de participación en la sociedad moderna. De tal manera que "Enseñan los estudiantes de preparatoria en Woodside, California, un curso en "cómo ser un millonario." Tanto que Jacquelyn Allen-MacGregor, mientras era un ejecutivo de United Way, roba $1.9 millones para satisfacer su amor a las exposiciones de caballos. Tanto que los fabricantes de armas apoyan a Donald Rumsfeld y lo forzan a poner nuevamente dentro del presupuesto federal, sistemas de armas que son conocidas de ser inútiles. Lisa Bonder, una exitosa y acaudalada jugadora de tenis, demanda $320.000 al mes por cuidado infantil al multimillonario Kirk Kerkorian. De tal modo que los Estados bajan los impuestos y añaden las loterías para recaudarlos, atrayendo el dinero con billetes de lotería con la promesa de enormes cantidades ofrecidas. Hace muchos años varios miembros del equipo del Enola Gay, el bombardero que lanzó la primera bomba atómica en Hiroshima, comenzaron la comercialización de recuerdos como camisetas, tazas de café, los casquillos, y libros para conmemorar el acontecimiento. Los millonarios jugadores de béisbol venden sus autógrafos. Tanto así que en la guerra del Golfo Pérsico de 1991, los numerosos asociados del presidente Bush, sus hijos Neil y Marvin, James Baker, John Sununu y otros-utilizan sus contactos con los líderes del gobierno en Kuwait para realiza lucrativos acuerdos para las compañías que representan. El general Norman Schwartzkopf, se le ofreció la misma oportunidad, rechazándola, él dijo "¿los hombres y las mujeres americanos estuvieron dispuestos a morir en Kuwait porqué me he de beneficiar de su sacrificio?" Ahora conocemos demasiado bien los nombres de Enron, Global Crossing, Tyco, WorldCom. Arthur Andersen, Imclone, y Kmart,, compañías cuyos líderes hicieron de las suyas con millones y decenas de millones, mientras que dejaron a los empleados y los accionistas con las manos vacías. Nos hemos hecho bastante familiares con los nombres de los pillos Ken Lay, Dennis Kozlowski, Samuel Waksal, Gary Winnick, Bernie Ebbers, y Charles Conaway, los individuos que fueron sorprendidos cuando que aparejaban los sistemas corporativos para su ventaja incluso mientras que se derrumbaron sus compañías. Max De Pree, el ex-encargado de la fábrica de muebles de oficinas Herman Miller, llama toda esta "avaricia natural, pecadora." En una historieta una mujer dice a otra:"se toma si tiempo, pero puedo finalmente ver el valor en tener toneladas de dinero." En América, ése es parte del sueño. Eso es lo que hace de los programas millonarios tan populares y las loterías, de todas las clases y novelas y películas románticas sobre los ricos. Es lo que conduce a la mayoría de nosotros en nuestra sociedad hacia la acumulación de cosas –como es de mi caso, libros y cintas y sin esfuerzo también ropa. Es parte de los mitos de nuestra cultura, desear tener toneladas de dinero con las cuales comprar toneladas de cosas. Los americanos somos inusuales en esto solo por la vasta abundancia que hemos creado. Es parte de los mitos de la raza humana que desean ser ricos. ¿Recuerda Tevye del violinista en el tejado? preguntando "¿estropearía un extenso plan eterno si yo fuera un hombre muy rico?" Considere cuánta gente en otras tierras desea venir a América en donde "las calles se pavimentan con oro," o permitir alternativamente que sus países se conviertan en copias de América, con los programas de televisión americanos y los productos americanos, todos directamente o subliminalmente fomentando los sueños de la riqueza. El problema de la avaricia en nuestra tierra es peor que en otras, solamente debido a nuestro éxito material. ¿Debemos estar preocupados sobre avaricia? Sí, debemos. La mayor razón de estar preocupados es la creciente disparidad de los ingresos económicos que en turno conducen a vidas tan diferentes que un grupo de personas muy ricas no puede hablarle a otro grupo de personas muy pobres. El New York Times divulgó algunos meses atrás que las 13,000 familias más ricas de América ahora tienen casi tanto ingreso como los 20 millones más pobres. Los ingresos medios de estas 13.000 familias son 300 veces más que de una familia media de la clase media. Los ejecutivos corporativos que compran cortinas de ducha de $6.000, agarraderas de paraguas de $15,000, y las fiestas de cumpleaños Sardinianas de $2 millones para sus esposas, alguien como Jack Welsh tuvo una cuenta de $2.5 millones para las necesidades de la casa no podrán entender las luchas de una Ruth Shaver que fue despedida su trabajo en Safeway después de 22 años porque un corredor de Wall Street compró Safeway, descargando la carga de la deuda de los almacenes (cerró el almacén donde ella trabajaba) de modo que sus $12.06 por hora fueran reducidos a $5.70 y ella perdiera su crédito y su coche. ¿Importa que los ricos entiendan a los pobres? Alan Paton, el gran escritor sudafricano de mitades del siglo 20, nos dice por qué. "un hombre que gana un cuarto o un octavo o un doceavo de lo que usted gana no es solo un hombre pobre; él es otra clase de hombre. Usted no puede hacer causa común con él; usted no puede acariciar ninguna meta común con él; usted no puede compartir un amor común de país a menos que sea bajo la influencia de un cierto amor trascendente. Él es un extranjero para usted. Aunque él es pobre, usted le teme, incluso lo odia. Usted forma el hábito de referirse a él y a esos como él como “aquellos”. Hay muchas palabras repugnantes en la lengua inglesa, pero ninguna es más repugnante que “aquellos”. La avaricia mina a la comunidad. Necesitamos estar preocupados sobre la avaricia también porque es moralmente incorrecta. Gandhi observó sabiamente que "la tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada persona, pero no para satisfacer la avaricia de cada persona." La avaricia es injusta porque priva a otros de lo que necesitan. La avaricia es injusta porque permite que alguien no merezca tener tanto por ser quién es. ¿Quién tendría que ser para tener demasiado? Es injusta porque el comportamiento avaricioso implica siempre el usar a la gente como medios para nuestros fines. No hay principio moral más profundo en nuestra sociedad que la gente sea tratada siempre como fines en sí mismos. La avaricia es una aberración moral. La avaricia es injusta psicológicamente también. La avaricia por definición es insaciabilidad, es la incapacidad de estar satisfecho no importando que tanto usted puede tener, Jules Feiffer tiene una historieta que muestra a mujer con una cara loca, diciendo, "¡yo quiero!" Ella repite esto varias veces hasta la desesperación, hasta que un montón de cosas caen a sus pies. Ella observa el montón de cosas, después salta en ellas y declara, "no me gustan estas cosas." Si la avaricia anima nuestras vidas, entonces seremos perpetuamente infelices sin importar cuanto tengamos. El deseo insaciable más que la saciedad se convierte en nuestra propia tumba. Como Bertrand Russell observó, “Es la preocupación por las posesiones más que cualquier otra cosa la que nos impide vivir libre y noblemente." La avaricia es una preocupación en el siglo XXI como era hace 3.000 años. ¿Por qué nos preocupa tanto? ¿Cuáles son las fuentes de la avaricia que nos preocupan? Una de las fuentes es nuestra necesidad de placer y de poder. Cada persona prefiere estar cómoda, estar bien alimentada, bien arropada, estar en una buena casa; a tener hambre, andar en harapos, o sin techo. Cada persona también desea demostrar un cierto poder en la vida, un control sobre ciertos aspectos humanos o una habilidad en una cierta tarea. A menudo el placer y el poder se encuentran en la misma experiencia. Podemos producir el alimento para nuestra familia y para nuestros amigos y después prepararlo para comerlo de las maneras que son sabrosas y que son apetecibles. Hay poder en esto pues no todos tienen el interés o la paciencia de preparar un alimento esmeradamente. Podemos aprender a tocar un violín y mantener una audiencia maravillada, como Yitzhak Perlman lo puede hacer. Su don y trabajo duro le dan poder y, para quien lo ha visto tocar, es gran placer también. Hay maneras positivas de esforzarse por el placer y el poder. Pero hay maneras negativas de hacer esto también. Podemos perseguir el placer al punto de la muerte o la insensatez. Podemos comer excesivamente de tal manera que nuestra salud sea pobre. Podemos sentir la suavidad de ropas que nunca tenemos tiempo para usar. Podemos comprar casas en muchos diversos lugares que se pueden gozar más que algunos días al año. La búsqueda del poder no respeta la moral. Los dictadores como Pinochet, Fulgencio Batista o Anastasio Somoza hicieron exactamente eso, destruyendo a quien se interpusiera en su camino, incluso a los que imaginaban que eran sus enemigos. Los tiranos existen en las empresas, en instituciones educativas, en política, y en organizaciones religiosas. Entre más grande y rica sea la sociedad en la que vivamos, habrán más oportunidades de satisfacer nuestro amor al placer y al poder de maneras positivas y negativas. Ninguna sociedad ha ofrecido nunca a sus ciudadanos tantas oportunidades de encontrar la felicidad en el placer y en el poder que la sociedad norteamericana. Nunca parecemos estar contentos con lo que tenemos o con lo que estamos haciendo y estamos intentando siempre ganar más, para alcanzar una experiencia más emocionante, aprender algo nuevo que será para nuestra satisfacción. Una ilustración de menor importancia pero muy molesta de esto se encuentra en las numerosas promocionales para los próximos eventos que se entretejen constantemente en competencias televisadas de los deportes. Hay una constante aparición de anuncios sobre los juegos, las películas y los futuros programas de TV. Nos recuerdan con frecuencia sobre los noticieros, todos estos anuncios que llevarán el mensaje de insatisfacción. Ese mismo mensaje es el que está en todos los anuncios comerciales de la televisión: compre porque lo qué usted tiene no es lo suficientemente bueno. La necesidad del placer y del poder es una fuente potente de la avaricia en nuestra sociedad. Una segunda fuente es la incertidumbre de la vida. Todos sabemos que es una ilusión pensar que las cosas malas no pueden sucedernos. La vida humana no tiene seguridad. Somos frágiles, limitados en la visión, y mortales. Vivir es no estar seguro de qué sucederá. Vivir como lo hacemos en una época de guerra y terrorismo e inestabilidad económica es vivir con un sentido aumentado de incertidumbre. Como millones antes de nosotros y millones hoy, podríamos perder nuestro trabajo, nuestro hogar, las cosas que nos rodean y nos dan placer, el dinero que utilizamos pagar las necesidades de la vida y los lujos de la vida. Ha sucedido antes. Ahora está sucediendo. Podría sucedernos. La vida es incierta. Will Durant ha escrito perceptivamente de cómo la incertidumbre ha dejado su marca en nuestra especie: la "avaricia, la codicia, la falta de honradez, la crueldad y la violencia fueron por tan tantas generaciones útiles a los animales y a los hombres que todas nuestras leyes, nuestra educación, nuestra moral y nuestras religiones no pueden borrarlos; algunos de ellos, tienen sin duda alguna cierto valor para la supervivencia incluso hoy. El animal salvaje traga insaciablemente porque no sabe cuándo podrá encontrar alimento otra vez; esta incertidumbre es el origen de la avaricia... que esta avaricia natural... todavía aparece en la codicia insaciable por que el hombre o la mujer modernos ansiosamente almacenan oro u otros objetos valiosos que en una emergencia se pueden usar para conseguir alimentos." Acumular cosas es una reacción codiciosa a la incertidumbre de la vida. Gastar tanto como usted pueda es otra. La historieta de Lewis muestra a un hombre viejo muriendo en su cama, dice a su mujer que esta a su lado, "yo debí haber ido más de compras," como si ir de compras le pudiera haber salvado de su condición mortal. "Shop till you drop," (compre hasta que se caiga) dice un refrán norteamericano, como si comprando, sin importar nuestra necesidad de las cosas que compramos, podemos traer calma a nuestras almas. Tener muchas de esas cosas puede darnos la sensación momentánea de estar exentos del dominio de la naturaleza. Vivir en un hogar cómodo y comer un delicioso alimento, tener los atavíos que gozamos en la vida, ir alrededor y conducir un bonito coche y tener dinero para ir a los museos y al teatro y salir de viaje pueden ayudar a distraer nuestra atención de que poco control nosotros realmente tnemos sobre nuestras vidas. Es un beneficio temporal. Si lo hacemos demasiado a menudo, terminaremos con una acumulación de tantas cosas sin ningún otro uso verdadero que solo poseerlas. En última instancia las cosas nos fallan porque la verdad es que la vida es incierta. Rico o pobre, caemos enfermos, sufrimos pérdidas, hacemos el ridículo, nos morimos. Un factor importante en la avaricia es una inseguridad profundamente arraigada y realista sobre la naturaleza y el resultado de la existencia humana. Una tercera y más específica fuente de la avaricia en nuestra tierra es la experiencia Americana. El dinero de los reyes Fernando e Isabel fue conseguido por Cristóbal Colón para sus viajes históricos porque pensaron que pudo descubrir una ruta más corta a las Indias y a la abundancia que les traería. El papa inmediatamente se hizo cargo de estos dos continentes como si nadie viviera ahí y dividió las riquezas de estas tierras entre España y Portugal. Las colonias se establecieron en América por Ingleses, franceses y Holandeses como una aventura comercial, mientras que el trabajo esclavizado fue introducido porque proporcionó una producción barata. Matamos a los aborígenes y les robamos sus tierras. Los grandes empresarios de a fines del siglo XIX se les llamó con mucha razón los "robber barons" (barones ladrones). Ex-convictos han sido una fuente abundante a través de nuestra historia. Benjamín Franklin escribió sobre el Iluminado Interés Propio que es el código moral básico de nuestra sociedad. Algunos se han iluminado, pero otros terminan por solo estar interesados en si mismos. Porque percibimos que el continente pertenecía a los europeos y no a los aborígenes, creamos un mito de una fuente sin fin de tierra y de recursos. La frase famosa de John Cotton que describe el exilio de Roger Williams de la colonia de la bahía de Massachussets, expresa esto: "se ha agrandado fuera de la colonia." (énfasis de KWP) En el mismo año que se declaró la independencia de los Estados Unidos (1777), Adam Smith escribió su libro: LA ABUNDANCIA DE LAS NACIONES, dándole forma al sistema económico del libre mercado que se ha convertido en nuestro dios y nuestro mantra. La religión le prestó su ayuda a este movimiento hacia un sistema de mercado libre. El Protestantismo era la religión dominante de esta tierra, y como Max Weber mostró hace un siglo, la ética protestante y la ética del capitalismo tenían una cercana afinidad. Diferente a las anteriores enseñanzas católicas sobre el comercio y el dinero, las enseñanzas protestantes honraron la obtención del dinero como muestra de la gracia de Dios. La Parábola del administrador injusto, que habiendo sido despedido inmediatamente hace un lucrativo beneficio haciendo negocio con los préstamos de su amo a precios de ganga y después es elogiado por su amo por su inteligencia, y la Parábola de los talentos, en los cuales los criados que multiplican su dinero son elogiados mientras el criado que oculta su dinero para estar seguro que no lo perderá es condenado, llegaron a ser los textos que definieron la comprensión protestante de la economía. Estados Unidos se convirtió en un país modelo capitalista y protestante, la TIERRA DEL DESEO, el título del libro de William leach acerca de "comerciantes, poder, y el surgimiento de una nueva cultura Americana." Esa nueva cultura americana es descrita por William Safire, en su "Oda a la Avaricia." Él escribe: “Por darse prisa para mejorar nuestra estación, complaciendo al deseo en lugar de las necesidades se convierte en lujuria para los lujos, compitiendo por hacer nuestra acumulación más grande, nos atrapa el gran apretón de las manos invisibles que agrandan las empanadas... que la cura para el hambre del mundo es la fuerza impulsora de la avaricia." Ninguna sociedad en la historia del mundo y ninguna sociedad en cualquier parte del mundo de hoy ofrecen hoy tal plenitud de oportunidades para la avaricia como lo hace la sociedad Americana. Hay tan cosas. Hay tanto dinero. El expatriado J.P. Donleavy comentó en una visita anterior que "dondequiera la avaricia, la lujuria, y la envidia hacen... el trabajo (de los Estados Unidos). Pero en América es avaricia grande, lujuria grande, envidia grande." América es la tierra, los psicólogos nos dicen, donde los niños que no mantienen sus cuartos ordenados por el asombro de ver el número estupendo de posesiones que tienen y colocarlos en una cierta clase de orden y mantenerlos de esa manera. Incluso nosotros las medianas clases podemos llenar rápidamente nuestras vidas de cosas, que como George Carlin llama en idioma Ingles "stuff" (en el idioma Español hay vocablos equivalentes a stuff como triques, chivas, cachivaches, cosas) NT. "... las cosas son lo que importa. Usted tiene que tomar cuidado de sus cosas. Todo mundo debe tener un lugar para sus cosas. Todos deben tener un lugar para sus cosas. ¡Eso es todo lo que vale en la vida, tratar de encontrar un lugar para tus cosas! Eso es toda tu casa: un lugar para tus cosas. Si usted no tuviera tantas cosas, usted no necesitaría una casa. Usted estaría caminando por la casa todo el tiempo. "una casa es solo un montón de cosas con un techo sobre en ellas. Usted puede ver eso cuando usted está despegando en un aeroplano. Usted mira abajo y ve todos los pequeños montones de cosas. Todo mundo tiene su propio montón de cosas. ¡Y la cierran con llave! ¡Es correcto! Cuando usted sale de su casa, usted la cierra con llave. No quisiera que alguien viniera y que tomara algunas de sus cosas. ¡porque ellos siempre se llevan lo bueno! No se molestan con esa... (chatarra) que usted está guardando. Nadie se interesa en sus notas de aritmética del cuarto-grado, sus revistas de National Geographic, placas conmemorativas, de su colección premiada de los taparrabos de los Navajo; no están interesados. Solo desean las cosas buenas; las cosas brillantes; los aparatos electrónicos. "Su casa no es nada más que un lugar donde guardar sus cosas... mientras que usted sale y consigue... más cosas. Porque de eso se trata en este país. Tratando de hacerse de más cosas. Cosas que usted no desea, que no necesita, cosas de baja calidad, cosas que son demasiado caras. ¡De otro modo alguien más se le puede aventajar con más cosas y usted no lo puede permitir! Tiene que conseguirse más cosas. América es la tierra de lo material, una tierra que produce una cantidad enorme de cosas que debemos comprar y vender o se derrumbará el sistema entero. Es un sistema que posee la producción más grande nunca conocida por la humanidad, y un sistema que nos hace tener demasiadas cosas en nuestras vidas. Es un sistema que nos anima a que seamos codiciosos. En un sentido, la avaricia no es realmente una cuestión de comportamiento consciente. Es simplemente el vivir y respirar la maravilla de la abundancia que hay en los Estados Unidos. Con todo ahora sabemos cosas que no sabíamos antes. Sabemos que el mundo realmente está desesperadamente pobre. Sabemos la medida del hambre y la enfermedad y la vida impedida. Con todo continuamos drenando los recursos de otras tierras, utilizamos la mano de obra barata de otros países, y ahora proclamamos que tenemos el derecho de cambiar los gobiernos de otras naciones cuando no nos gustan. Ésa es la avaricia, la codicia, materialismo. La experiencia Americana es una tercera fuente de la avaricia en nuestras vidas. Nuestra necesidad de placer y de poder, la incertidumbre de la vida, y la experiencia Americana toda nos empujan hacia un estilo de vida codicioso. Para los que encuentren en esto regocijo y valor, que estén de acuerdo con el Sr. Safire y el Sr. Simon que la avaricia no pertenece en la lista de los pecados mortales, entonces siéntese, relájese y goce porque usted está viviendo en el lugar y en el tiempo correcto. Para los que se han inquietado por la avaricia de nuestra sociedad y por nuestras propias maneras personales de ser avaros, hay algunas cosas que se pueden hacer para ayudar compensado a los efectos perjudiciales de la avaricia. Primero, podemos aprender la lección de cómo es importante el bienestar general. Adam Smith es buen profesor. Adán Smith creyó que el propósito de un negocio era el bienestar general de la sociedad, no del enriquecimiento personal de los dueños y de los encargados de la compañía. Él escribió que "el hombre sabio y virtuoso está siempre queriendo que su propio interés personal y privado sea sacrificado por interés público de su propio sociedad. Que los intereses de este orden social estén sacrificados al mayor interés del estado. Él debe por lo tanto estar igualmente dispuesto a que todos estos intereses inferiores se deben sacrificar a la mayor sociedad de todos los seres sensibles e inteligentes." Adam Smith, La primera voz del Capitalismo creía que hacerse de bienes materiales era secundario, el bien común es primero. Podríamos comenzar individualmente y vivir colectivamente por esa enseñanza. En segundo lugar, podemos aprender la lección de la administración sabia de los líderes de negocios del pasado. David Callahan escribió un libro acerca de la clase 1949 de la escuela de negocios de Harvard, precisando qué diferentes fueron ellos en comparación con los líderes corporativos de hoy. Esos primeros empresarios rechazaron la búsqueda de la abundancia rápida y pasaron toda una vida para ganarse su dinero. No se convirtieron en celebridades pero trabajaron con otros como líderes del equipo. Vivieron modestamente. Vieron el éxito del negocio como un forma de mantener a la gente en sus trabajos no para agrandar sus ganancias o para satisfacer las demandas de un artista. Creyeron que toma toda una vida para aprender cómo ser un buen empresario. Max De Pree era esa clase de empresario en Herman Miller. Él bajó su sueldo 20 veces al nivel de lo que sus trabajadores ganaban cada hora. Él se cercioró de que cada empleado pudiera comprar acciones de la compañía. Él mantuvo sus propias gratificaciones al mínimo. Él pensó de si mismo como el líder que debe conducir a un equipo, a cada miembro con quien contó. En nuestras propias etapas de la vida vida, podemos seguir ese ejemplo. En tercer lugar, podemos aprender de los que se han ido antes a cómo vivir sin avaricia. Henry David Thoreau, con su aislada vida de espartano, puede ser demasiado austero para la mayoría de nosotros para seguir, pero Ted Williams no lo era. John Underwood escribiendo sobre Ted Williams: "el factor dominante para un hombre que tenga "suficiente dinero" para hacer lo que él desea es la fuerza de voluntad para resistir el tiempo que se toma para hacer más dinero. Esto, especialmente, era verdad en el caso de Williams, porque él nunca realmente deseó más de lo que "podía tener para comprar". (Sería reconocido como un acto de locura en un mercado inflado como el de hoy, pero él pidió y consiguió realmente la reducción de su salario antes de la estación pasada con el equipo de béisbol de las Medias Rojas porque él dijo que el año anterior no había anotado según sus estándares.) Él sabía lo que necesitaba porque él midió sus necesidades, pero bastante era siempre bastante, y él podía así hacer alarde de una forma de vida que los grandes jugadores (según sus palabras) no podrían costear: vivir modestamente." Podemos todos aprender a fijar estándares razonables de cuanto es lo suficiente para vivir. Erich Fromm escribió sobre la importancia de esforzarse ser mucho, no a tener mucho. Ese es el mensaje religioso de la Iglesia Unitaria Universal: el intentar ser mejores personas de modo que podamos ayudar a hacer un mundo mejor. Parte de nuestra herencia es esa misión por trabajar para el día en que nadie en esta tierra o en cualquier lugar del mundo sea pobre en las cosas que son necesarias para la vida pero que todos seamos ricos en las cualidades que hacen una vida decente y satisfactoria. Un Deseo excesivo o insaciable por tal meta es una avaricia digna de tomar, una avaricia para el amor y la justicia con los cuales ningún ser humano tendría porque pelear. Copyright 2003, Kenneth Phifer Todos los derechos reservados. Traducido por Hector J. Rubalcava Sanchez Translated by Hector J. Rubalcava Sanchez